Algunos Fados

Después de la reseña del concierto de Dulce Pontes y movido por el comentario de todofinal hago un breve comentario sobre los fados que escucho, para todo aquél que no conozca el fado.

Escucho fado cantado por mujeres, apenas le he prestado atención a los cantantes masculinos, no me llama la atención, creo que me transmiten más las mujeres.
Como fadistas recomiendo sobretodo a Mariza. También tenemos a Misia y a Cristina Branco.

Mariza para mí es lo más, una mujer que canta con desgarro, con el alma. Mientras que Misia es el modelo de la forma de cantar clásica. Cristina Branco también es clásica pero con una voz más dulce, más calmada, más contenida.
Además, por supuesto de Dulce Pontes, pero a mí ésta me gusta sobretodo en el resto de repertorio. Sin duda hizo una gran labor dentro del fado ya que fue de las pioneras (una vez pasado el periodo de Amália Rodrigues, claro) pero me gusta mucho más cuando hace canción o lo que algunos llaman música del mundo.

Pero como mejor que hablar es escuchar, veamos algunos ejemplos:

Dulce PontesLágrima.
Versión en directo. Este vídeo es del ’95, ¡vaya diferencia con la Dulce de hoy día!

Misia Lágrima.
La misma canción, así vemos más fácilmente la diferencia de intérprete.
http://www.goear.com/listen.php?v=522e3e6

Cristina BrancoTrago fado nos sentidos

MarizaCabaleiro Monge

MarizaHá uma música do povo

Y con José Mercé
http://www.goear.com/listen.php?v=590a498

Mariza Oh gente da minha terra

Y terminamos tal y como Dulce cerró su concierto de Fuengirola:

Dulce PontesCanção de mar

Dulce Pontes, concierto en Fuengirola

El viernes 4 por la noche, con una temperatura estupenda y en un entorno muy bonito, el Castillo de Sohail de Fuengirola (Málaga), pudimos disfrutar de la voz de la diva lusa: Dulce Pontes.

Dulce Pontes tiene una voz enorme, como se puede comprobar en cualquiera de sus discos, pero es que en  concierto no desmerece nada, como demuestran los buenos cantantes. Consigue tonos tan altos, tan dulces o tan fuertes, como en los discos, coloraturas preciosas, es capaz de llegar a lo más alto y de repente mostrar rudeza y fuerza con su voz.
Dulce tuvo mucha culpa (no me atrevo a decir toda, por si acaso) en la recuperación y renovación del fado, pero no se puede decir que sea fadista, es mucho más. Ha ido evolucionando y mezclándose con distintas músicas, pero sin olvidar sus raíces musicales, más bien enriqueciendo toda la música que hace con los ritmos de su tierra, Portugal, lo que le ha dado la grandeza que tiene actualmente.

El concierto fue una buena y equilibrada recopilación de canciones de la cantante.

Comenzó con dos o tres canciones tranquilas, canciones que  comienzan despacito  y sin necesitar casi nada, tan sólo un violochelo, una voz tan dulce como el nombre de su dueña y un piano que ella misma toca. Entre ellas Ondeia (escúchala), que me encanta.
Me di cuenta de que en algunos momentos tuvo que mirar las teclas mientras cantaba y esto provocaba que se alejara del micrófono, pero mientras sea una canción lenta apenas se nota.

Después de estos temas aparecieron el resto de músicos: al fondo un hombre que tocaba el saxo soprano y el oboe, un percusionista, tres guitarristas (dos guitarras acústicas y una guitarra portuguesa) y el violonchelista que ya estaba en el escenario que también tocaba el bajo eléctrico.

Y así comenzó la segunda parte del concierto con alguna canción folclórica de ritmo repetitivo y sencillo para animar al baile y sobretodo los fados, y así descubrí la faceta interpretativa de Dulce Pontes. Me recordó a las interpretaciones de las cantantes de copla.
Del llanto, el dolor y la rabia Dulce Pontes nos sacó con un último fado muy especial, movido y alegre, del que no entendía la letra pero seguro que se reía con ironía de los fados.

De esta forma entramos en la tercera parte del concierto, la que más me gustó, en la que sonaron los temas más tribales, más pegados a la tierra, al fuego, al agua. En los que Dulce demostró lo que vale su potente voz usándola en muchas ocasiones como un instrumento más para llevar la melodía, y donde me sorprendió usando su cuerpo para danzar al son de la música.
Y así terminó el concierto, aunque no dejaron atrás en el único bis que hicieron la clásica “Canção do mar”.

Dulce Pontes danza en sus conciertos

Dulce Pontes danza en sus conciertos

Eso fue la actuación, pero me dio la impresión de que el público no se entregó del todo. No se acompañaban las canciones movidas con palmas, por ejemplo y cuando apagaron las luces hubo quien se fue directamente sin esperar y sin pedir bises.
Aunque para mí fue un buen concierto.

Y tengo que felicitar a los organizadores del evento porque estuvo todo muy bien cuidado y preparado. Había policía local para cuidar del tráfico tanto a la llegada como a la salida, hubo aparcamientos para todos, el castillo muy limpio y preparado y nos dieron un folleto con un resumen de la biografía de Dulce Pontes y una reseña muy buena de Maxi de la Peña sobre el último trabajo de la artista.

En definitiva, que recomiendo asistir a los conciertos de Dulce Pontes a todo el que le guste su música.

Dulce Pontes en concierto
Dulce Pontes en concierto.
La foto no pertenece a este concierto, aunque podría.