Hoy no me puedo levantar (Nacho Cano)

Otro producto “Nacho Cano”

Hace unos meses fui a Madrid a ver el musical de Mecano.
Mecano había sido mi grupo musical por excelencia en mi adolescencia, tenía y tengo todos sus discos, asistí a 3 conciertos suyos, posters y todo lo que se suele comprar un adolescente fan de un grupo de pop de moda.
Aún me gusta escuchar sus canciones de vez en cuando y hay que reconocer que los conciertos que hacían estaban muy bien montados, buenos equipos, buena decoración, coreografía, espectáculo.

Fue por esto que me regalaron las entradas para el musical de Mecano así que iba con ganas, aunque con cierta reticencia ya que sabía que no podía esperar una repetición de sus conciertos y que las canciones no serían igual.
El resultado fue decepcionante. Para empezar el teatro dejaba bastante que desear. Se trataba del teatro Movistar de Madrid. Es muy estrecho, no muy profundo y creo recordar que tenía 3 plantas, el problema es que los que estaban en las últimas filas de la planta baja apenas veían bien porque tenían el techo de la siguiente planta muy pegado a sus cabezas. Para “solucionarlo” habían puesto televisores, como en los autobuses.
El musical propiamente dicho me pareció excesivamente largo. De hecho duró alrededor de 4 horas con una pausa, pero realmente se hizo más largo porque apenas tiene argumento, y claro, alargar un argumento pobre, por mucho que esté intercalado de canciones se acaba haciendo largo.
Efectivamente el argumento es muy muy pobre y muy muy típico, con personajes super estereotipados. Además está mal distribuído, el primer acto es larguísimo y llega un punto en que no pasa absolutamente nada, son simplemente scetchs malos con chistes muy malos, uno tras otro, todos orientados al tema sexual y en algunos casos un tanto groseros y grotescos, más pensando que había niños viendo el espectáculo. En el segundo acto es cuando se desarrolla casi toda la historia.

Algo positivo es los guiños que se hacen a la época, a los grupos musicales de la época y sí hay que reconocer es que el montaje de las escenas musicales es bueno, atractivo. Los actores cantan y bailan bien y está muy cuidado el maquillaje, vestuario, coreografías y mobiliario escénico.

En definitiva, no merece la pena. Me pareció (es una opinión muy personal) que simplemente que Nacho Cano quería ganar dinero con la moda de los musicales.